Destinos idílicos para disfrutar de la floración de primavera
La floración de primavera es un fenómeno natural único que llena los campos de color y de intensos aromas.
En los últimos tiempos, se ha convertido en una excusa perfecta para descubrir lugares idílicos y hacer una escapada para disfrutar de la naturaleza. ¿Quieres conocer destinos sorprendentes?
No te pierdas esta selección de Pierre & Vacances para un viaje sensorial inolvidable.
La primavera alpina de Andorra
El invierno deja paso en Andorra al despertar de la naturaleza con la llegada de la primavera, un momento único para disfrutar de los impresionantes cerezos de las zonas bajas de la montaña. El deshielo convierte el blanco de los meses de frío en una explosión de color con la floración de primavera, cuando los campos se llenan de flores amarillas, rosas y rojas.
Pero si hay una flor característica de la primavera alpina del Principado de Andorra, esa es la grandalla, una especie de narciso de color blanco que es el emblema del país. Sus seis pétalos se abren en las praderas cercanas a las montañas, convirtiéndose en todo un espectáculo para los amantes de la naturaleza.
Viajar a Andorra en primavera te permite disfrutar de rutas y caminos que se llenan de colorido en esta época. Un lugar perfecto para este plan es el Valle de Incles, donde no solo florece la grandalla sino también otras flores típicas como lirios o gencianas.
Provenza: campos de lavanda y tulipanes
Otro lugar idílico para disfrutar de la floración de primavera es la Provenza, una región que en esta época del año se llena de colores intensos y penetrantes. Se le conoce sobre todo por sus campos de lavanda y girasoles, que forman un extenso manto de colores púrpura y amarillo.
Muchos turistas llegan a este lugar deseosos de descubrir (y fotografiar) la conocida como Ruta de la Lavanda, repleta de pueblos con encanto que no te puedes perder, como Sault, Senanque, Lure o Mont Ventoux, entre otros.
Cada vez más viajeros conocen también la floración de los tulipanes en lugares como el bellísimo pueblo de Lurs, en el Valle del Durance. Aquí no solo llama la atención el colorido de los campos sino también los aromas, especialmente entre finales de abril y principios de mayo.
El aroma de los almendros en el Algarve
El sur de Portugal es otro de esos lugares imprescindibles para visitar en primavera. En el Algarve puedes disfrutar del llamativo espectáculo de la floración de los almendros, que cubre las tierras de un manto blanco y rosado.
La mejor zona para contemplar este fenómeno es el Barrocal, donde numerosas aldeas y pueblos como Silves, a las faldas de la Sierra de Monchique, despliegan toda su belleza y reciben a los visitantes con un inconfundible y embriagador aroma. Solo tienes que acercarte al valle del río Arade para comprobarlo.
Esta región tiene un clima ideal en esta época del año y te ofrece un paisaje mágico lejos de las zonas de floración de primavera más masificadas. Aquí podrás disfrutar de una escapada tranquila con campos infinitos y bonitos pueblos de casas encaladas como Alte; y, mientras descubres lugares como Loulé o Tavira, el entorno te seguirá mostrando esa mezcla de campos blancos y verdes, salpicados a veces de naranjales.
Menorca: llena de flores silvestres
Cualquier momento es bueno para viajar a las Islas Baleares pero, si buscas un plan original y fuera de lo común, descubrir la floración de primavera de Menorca puede ser una experiencia inolvidable.
Los campos de la isla se llenan de colores vivos y flores silvestres, dando lugar a un vistoso espectáculo que muy pocos conocen. Romero, hinojo y lavanda perfuman los caminos rurales con aromas que se mezclan con la brisa marina para dejar un recuerdo único en nuestro olfato.
Entre los fenómenos naturales más destacados de esta época destaca la floración de la vinagrella, una planta que invade la isla para tapizarla de amarillo. Cualquier excursión rural es buena para disfrutar de este paisaje, aunque también encontrarás narcisos, amapolas y margaritas en plena ebullición.
Blanes: un jardín botánico frente al mar
Otro destino sorprendente para disfrutar de la floración de primavera es Blanes, donde se encuentra el Jardín Botánico de Marimurtra, uno de los más interesantes de Europa. No solo es único por las especies que alberga sino porque ofrece unas maravillosas vistas al mar Mediterráneo y la Costa Brava.
El alemán Karl Faust llegó a la localidad en 1921 y comenzó a coleccionar especies vegetales exóticas. Hoy en día, son más de 3.000 las que pueden encontrarse en las 15 hectáreas que posee este recinto, asomado a la espectacular cala Sa Forcanera.
Una de las plantas más curiosas para contemplar su floración en primavera en este lugar es el aloe, cuyas variantes ofrecen un amplio abanico de colores durante su floración: rojo, naranja, rosa, amarillo… Toda una explosión de brillo que merece la pena descubrir en una escapada de fin de semana.
Mallorca: primavera mediterránea
Aunque para muchos viajeros es una sorpresa, cada vez más personas conocen la floración de los almendros en Mallorca, que transforma la isla para llenar el paisaje de colores blancos y rosas.
El mejor lugar para disfrutar de este fenómeno es la Sierra de Tramontana, en la zona central de Mallorca, donde se puede hacer una ruta por poblaciones como Bunyola, Sencelles, Lloseta o Selva.
También Valldemossa incrementa su belleza con la llegada de la primavera, pues sus encantadoras calles empedradas quedan rodeadas por un paisaje blanco inolvidable.
Sentir la primavera mediterránea entre almendros y olivos es una manera única de conectar con la naturaleza y Mallorca es un escenario perfecto para ello, pues cuenta con nada menos que siete millones de almendros censados en todo su territorio.
Si no quieres perderte el espectáculo de la floración de primavera en estos lugares idílicos, elige ya tu destino ideal y reserva con Pierre & Vacances. ¡Tu próxima escapada estará llena de color y de aromas inolvidables!
